lunes, 3 de diciembre de 2012

El Gran Dictador



La entrada de hoy no está relacionada con las artes plásticas, sino con los inicios de la etapa sonora del séptimo arte. Está dedicada a una de las obras de Charles Chaplin llamada "El Gran Dictador", esa mofa al pretendido Imperialismo Nazi en que, con su discurso final, intenta tocar esa fibra que en tantos otros de sus films procuró excitar para descosificar al hombre, haciéndole ver que el hacer caso omiso a la obediencia ciega que los regímenes imperantes suelen imponer, aborrecer la privación de la dignidad y de la posibilidad de pensar por sí mismos, no son un mal a erradicar como parecen querer hacernos creer los poderes reinantes (y lo digo en presente porque hoy no estamos exentos de tales pretensiones por parte de los polos que ostentan una posición  de poder, como tampoco lo hemos estado a lo largo de la historia), sino que son derechos inalienables de todo ser humano, por más esfuerzos que en sentido contrario ejerzan los opresores de cualquier naturaleza.
         Las palabras dichas en el discurso de la película, que transcribo más abajo, tienen aún una vigencia tal que aparentan no la perderán en mucho tiempo, en cada uno de nosotros está el intentar un cambio.



Discurso de Charles Chaplin en el Gran Dictador

Lo siento...

Pero yo no quiero ser Emperador. No es ese mi oficio,
No quiero dirigir ni conquistar a nadie, sino ayudar a todos si fuera posible. 
Blancos o negros. Judíos o gentiles. 

Los hombres quieren ayudarse, los seres humanos somos así.
Queremos hacer felices a los demás, no desgraciarlos. No queremos odiar ni despreciar a nadie. 
En este mundo hay sitio para todos y la buena tierra es rica y puede alimentar a todos.
La vida puede ser libre y hermosa, pero hemos perdido el rumbo. La codicia ha envenenado las almas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia la miserias y el derramamiento de sangre.

Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja insatisfechos. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos e inhumanos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos mucho y sentimos poco.

Más que máquinas necesitamos humanidad. Más que inteligencia, bondad y ternura.

Sin estas cualidades la vida será violenta, y todo estará perdido. Los aviones y la radio nos aproximan. Estos inventos necesitan de la bondad humana, exigen a la hermandad universal que nos una a todos nosotros.

Ahora mismo, mi voz llega a millones de seres en todo el mundo, millones de hombres desesperados, mujeres y niños, víctimas de un sistema que tortura a los hombres y encarcela a gente inocente. A los que puedan oirme, les digo: no desesperen. La desdicha que padecemos no es más que las pasajera codicia y amargura de hombres que temen el progreso humano.

El odio pasa y los dictadores mueren, y el poder quitado al pueblo regresará al pueblo, y, así, mientras los hombre mueren, la libertad no perecerá.

¡Soldados!

No se entreguen a esos brutos que en realidad los desprecian, los esclavizan, dirigen sus vidas y les dicen qué hacer, qué decir y qué sentir.

Los tratan como basura y los utilizan como carne de cañón.
¡No se entreguen a estos individuos inhumanos, hombres máquina, con cerebros y corazones de máquina!

¡No son ganado, no son máquinas! ¡Son Hombres! ¡Tienen mucha Humanidad en sus corazones!
No odien. Sólo los que no aman odian.

¡Soldados!

No luchen por la esclavitud, sino por la libertad. El Evangelio dice: “El Reino de Dios está dentro del Hombre", ¡no en un hombre, ni en un grupo de hombres, sino en todos los hombres!… ¡Ustedes los hombres tienen el poder! ¡El poder de crear máquinas! ¡el poder de crear felicidad! ¡Ustedes el pueblo tienen el poder de hacer esta vida libre y hermosa y convertirla en una maravillosa aventura!

¡Así en el nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando todos unidos! ¡Luchemos por un mundo nuevo! digno y noble que garantice a los hombres un trabajo, a la juventud un futuro y a la vejez seguridad. Pero bajo la promesa de esas cosas, las bestias subieron al poder. Pero mienten, nunca cumplirán sus promesas ¡Nunca lo harán! ¡Los dictadores se liberan a sí mismos, pero esclavizan al pueblo! 
¡Luchemos ahora para hacer realidad lo prometido! 
¡Todos a luchar para liberar al mundo!
¡Libre de barreras nacionales!
¡Libre de odio e intolerancia!

Luchemos por el mundo de la razón, donde la ciencia y el progreso, conduzca a todos los Hombres a la felicidad.

¡Soldados!

¡En nombre de la democracia!

 ¡Debemos unirnos todos!



                                                                                                                                     

A modo de complemento incluyo un breve extracto de 

HOMBRES y ENGRANAJES
de Ernesto Sabato

 ...El hombre no ha tenido tiempo para adaptarse a las bruscas y potentes transformaciones que su técnica y su sociedad han producido a su alrededor y no es arriesgado afirmar que buena parte de las enfermedades modernas sean los medios de que se está valiendo el cosmos para eliminar a esta orgullosa especie humana.
El hombre es el primer animal que ha creado su propio medio. Pero -irónicamente- es el primer animal que se está destruyendo a sí mismo.
Vista así, la mecanización de occidente, es la más vasta, espectacular y siniestra tentativa de exterminio de la raza humana, con el agregado de que esa tentativa es obra de los mismos seres humanos.


Ver mis obras

1 comentario:

  1. Muy Bueno, cuánta verdad y vigencia!! Muchas gracias por compartir, Saludos

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